Sin saber porqué, sin previo aviso, algunos dias amanezco desolado, apesumbrado por el hecho de vivir una vida que nunca pude escribir.
Es como ir en tren y darse cuenta que nos hemos quedado traspuestos y nuestra parada hace tiempo quedò atràs, en la dimension en que sabiamos lo que queriamos de la vida.
Dejarse arrastrar, el mal menor, que siempre es dejar de vivir para no hacer daño al hacerlo.
En mi caso soy un viajero del mundo frustrado, sin cojones para enamorarse pero que convive con una mujer a la cual hace feliz. Algunos dias me basta, otros me levanto asi. Con la duda de si esto es amar o si, simplemente me dejo llevar, de si querer mucho a una persona y querer que su vida supere sus expectativas es motivo suficiente para no bajarse del tren.
Y soy un egoista, uno ademas encubierto bajo una sonrisa de buen chico. Un caprichoso con conciencia, un pasajero del instinto, un marques sin castillo que a cada buena palabra le sigue un tormento, que a cada sonrisa le sigue un lamento y a cada dia pasado le pone una cruz.
Seguiré dàndole fuerte a lo de vivir.
lunes, 6 de abril de 2009
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